miércoles, 31 de diciembre de 2008

Del Diario de Augusto Monterroso

Todo el Modernismo es triste
Los modernistas -dice Pacheco en su Prólogo, que, por cierto, en su brevedad condensa todo lo que pueda decirse con inteligencia de este movimiento- "tuvieron que ganarse la vida en el mercado". "Hasta libros capitales como Prosas profanas y Lunario sentimental se imprimieron en no más de 500 ejemplares." (Poseo un ejemplar de la 1ª edición de Historia universal de la infamia [Editorial Tor, Colección Megáfono, Buenos Aires] de Jorge Luis Borges, cuyo tiraje, cuarenta años después del libro de Darío y veintiséis después del de Lugones, es decir, en 1935, no alcanzó una cifra mayor.)
Sí, en el mercado:
Del editor Gregorio Pueyo a Rubén Darío, diciembre de 1906: "Mirando el negocio bajo este prisma, y con el objeto de ahorrar tiempo y molestias, la oferta que puedo hacerle es la siguiente: Por una edición de Azul de mil ejemplares y otra de Cantos de vida y esperanza, yo abonaría, en conjunto, la cantidad de quinientas pesetas. Se entiende que la tirada de cada obra sería de mil ejemplares y que no podría usted contratar con nadie mientras no se agotaran las ediciones, o en mi poder quedaran más de cincuenta ejemplares".
Pacheco en su Prólogo: "Por eso no se puede impugnar a quienes afirman que si lo que distingue al Modernismo es la voluntad de estilo, el empeño artístico, la idea ética y estética de que escribir bien es una forma de hacer el bien, su indiscutible fundador es Martí".
Qué cosa sea el bien nos lo puede explicar Sócrates y tal vez igualmente José Martí, que creía en él y lo practicaba y por él murio; pero, ¿escribir bien?
Pensar y sentir, mezclados, ¿en qué dosis? ¿Debo escribir con verdad lo que sé o lo que siento? Personas que desean dedicarse a la literatura me preguntan eso. ¿Hoy, en el momento en que me está sucediendo, o mañana, en frío? Nadie lo sabe: mezclelo todo, póngase a trabajar y lo que salga será lo que salió, y que Dios lo bendiga, o la bendiga. No hay otra respuesta. Por otra parte, eso que termina por decirse está siempre por debajo de la voz interior. Creo que nadie en el mundo ha expresado esto mejor que el modernista mexicano Manuel Gutiérrez Nájera en su poema Non omnis moriar:
Era triste, vulgar lo que cantaba
mas, ¡qué canción tan bella la que oía!
Augusto Monterroso - La letra e (Fragmentos de un diario) -Alfaguara, 1986.

martes, 30 de diciembre de 2008

Postales


I

Invierno 2007
Estábamos en invierno y José me llamó por teléfono y me dijo si nos veíamos el sábado en la Biblioteca. Hacía mucho frío y el día no estaba como para acomodar libros. La biblioteca era un cuarto cerrado lleno de cajas amontonadas. Era triste de ver y más bien producía congoja ver tanto libro muerto, cerrado en esas cajas. El trabajo era sacar los libros y pasarles una franela para espantar un poco el polvo, luego acomodarlos con un poco de orden. No sabíamos cuál era el orden que imperaba aquí. El orden era el desorden, nos reímos… Ese sábado el frío nos venció y nos fuimos dejando un poco más de libros en desorden en las estanterías.

II

Kelo había puesto las dos lámparas y tenía la sala más luz. Diego, Sebastian y algunos brazos más persistían en seguir acomodando libros, arreglando estanterías, haciendo funcionar cualquiera de los dos o tres cascajos que teníamos como computadora. Ni José ni yo aparecíamos por allí. La Biblioteca seguía adelante y rebotando de unos a otros. Diego era el cable al cual nos íbamos colgando cada tanto. Se mejoró el mobiliario, se distribuyeron los libros por grandes temáticas: literatura argentina, latinoamericana, europea, infantil, poesía, cuento, ensayo, enciclopedias… estaba finalizando el 2007. Ese espacio que se movía, nos estaba revolviendo como en una licuadora, cuya fuerza centrifuga expulsaba y centrípeta atraía. Hubo muchos brazos, languidecía el año y éramos pocos brazos. La Biblioteca estaba ya bastante más bonita, pero no había brazos ni abrazos.

III

El teléfono sonaba y era Diego, que me invitaba para que me acercara, corría marzo o abril de 2008. Siempre había una excusa, pero Diego insistía con los mensajes de texto, Diego el cable, estaba de nuevo generando su enorme energía joven y lo logró. Un sábado me acerqué y allí en la Biblioteca estaban el Seba, Diego y Kelo. Nos abrazamos y orgullosos mirábamos cómo esta licuadora nos había vuelto a juntar. Hablamos. Nos propusimos hacer mucho de ahora en más y empezar a llamar a la gente para que se sumara. Llamé a José y él también se animó y así empezamos a leer un día un cuento de Quiroga, otro sábado otro cuento, una poesía, algún artículo de diario, queríamos leerlo todo. Así fue como alguien dijo de empezar a leer Ulises de James Joyce, y en eso estamos… todos los sábados un poquito.
Se nos ocurrió llamar a ese encuentro de los sábados taller y le pusimos un nombre: Saltando de texto en texto. Un nombre muy apropiado para este espacio. La licuadora seguía funcionando y Diego vino con la nueva que había invitado a un grupo de poetas a leer sus poesías acá en la Biblioteca. El grupo se autogestiona como LeeMUs. Y así nació el ciclo de Saltando.
La Biblioteca, esta licuadora humana, nos ha dado la alegría de vivir literatura sábado tras sábado. Tozudos como anarquista, constantes como evangélico en Plaza Once. Decididos, muy decididos a seguir en esto.
cayetano
Diciembre 2008.

martes, 9 de diciembre de 2008

es posible soñar entre cuatro paredes

... es posible soñar entre cuatro paredes

Es un espacio anacrónico, descolgado del tiempo de lo inmediato. Una congregación inorgánica que se reedita todos los sábados sin mapa previo para guiar la lectura del día. Un grupo de extraterrestres que sin conocerse demasiado son capaces de fundirse en un vuelo de resultado incierto y duración indefinida. No sé cómo serán los talleres literarios a cargo de escritores famosos, pero en este juego no hay lecciones, sino intercambio. Cada sábado es distinto, es imposible prever su cauce y esa magia es la que nos lleva a retornar al mismo lugar.

Cayetano, dice que este año recuperó las ganas de bucear en viejos textos y descubrir otros que no conocía; cuenta que halló el margen que había perdido para volver a leer. “A ustedes les debe haber pasado lo mismo”, arriesga. Habla de Joyce, de Borges, de Quiroga…Yo lo miro y me río porque no logro encontrarme como quisiera con ese tiempo extraviado y porque claramente me asumo en el pelotón de los que menos hemos leído. Y sin embargo, también a mí me cambió ser parte de este espacio en la sala de lectura que ha quedado de nuestra biblioteca.

Para comprobarlo, no hace falta más que mirarme en esta tarde de lunes lluvioso y húmedo. Voy en el subte haciendo equilibrio: escribo parado y sin sostenerme en un pequeño anotador. Llevo colgado mi bolso de periodista y un paraguas verde que contiene el rostro de una mujer con el pelo largo y al viento. Mientras me sostengo como puedo, una beba deja la teta de su madre para jugar con mi paraguas y destruir el precario equilibrio.

La mujer del paraguas me hace acordar a Evita. ¿Quién lo hubiera imaginado? ¿Será producto de esta Argentina kirchnerista o será a causa de este taller en el que tantas veces abordamos el peronismo sin entenderlo o, como yo, sin compartir el credo en su totalidad? Me acusaron y me acusan tantas veces de gorila y yo, que voy conociendo a los verdaderos, compruebo que estoy a años luz de serlo. Es José el que lleva escrito en su rostro los vaivenes del peronismo, desde la Isla Maciel hasta Ezeiza, desde los fachos hasta los montoneros, desde su abuelo Armando que era guardaespaldas de Barceló en la Avellaneda de los conservadores hasta este 2008 en el que no sabemos cómo conjurar la amenaza de la civilización y la de la barbarie. José tiene una gran ventaja: no lee los diarios y apenas se detiene cuando ve un noticiero por televisión. Por eso, él y yo vivimos, circunstancialmente, en galaxias distintas. Yo tampoco miro la tele pero los gerontes me chicanean con el periodismo y por momentos creo que no perciben la incomodidad que me provoca ese disfraz.

Mi generación es la de Seba, el sobreviviente que parece haber salido indemne de todas las frustraciones. Cayetano lo carga y le dice que es capaz de dejar su vida entre paréntesis cada vez que juega Huracán. En estas aguas cautelosas, que se apoderan de las horas todos los sábados a partir de las tres de la tarde, Seba se mueve bien y mi hiperkinesis entra en crisis. Los dos, que conocemos el origen de la biblioteca, que fuimos y vinimos varias veces, disfrutamos de este espacio a nuestro modo, que no es el mismo. “Ejercitar el placer de la lectura, compartida primero por nosotros para después, quizás en algún momento contagiarle a otros nuestro placer”. Eso es lo que digo yo para explicarme este taller después de tanto luchar para darle servicios al pueblo, para ganar un subsidio que nunca llegó, para acomodar y desacomodar libros que nunca visitábamos. Y es la única razón que se me ocurre para entender como hizo Seba para convencer a Florencia de que vale la pena resignar las tardes de los sábados para disolverse en esta sala que nos protege y nos aísla.

Cayetano es el que nutre de textos el taller semana a semana; José escribe desde el túnel del tiempo en el que mora y los demás vamos atrás tratando de aprehender en el sentido de asir lo que nos van contando. Creo que deberíamos grabar las charlas y colgarlas de la web. ¿Las escucharía alguien? Quizás... Pero no merecen morir cuando se apaga la luz de la sala.
El taller pegó un vuelco con la incorporación de Oscar y de su compañera Laura. Oscar se va mostrando de a poco. Sus palabras delatan un pasado colmado de política y literatura. Como todos nosotros, arrastra dolores que solo se hacen a un lado cuando se permite disfrutar. Entonces, se para, gesticula, golpea la mesa, grita o se ríe, pero siempre apasionado y vivo. “En el fondo es un verdadero liberal”, pienso. Reivindica a Sarmiento, a Alberdi, a Borges, pero es solidario con Trotsky en rechazo a la persecución de Stalin. Ha tenido un pasado en el PC y conoce los clásicos de memoria.

Los gerontes cuestionan lo establecido con desparpajo, desde el sitio de la inexistencia en el mercado de los ganadores. A mí, que de humilde no tengo mucho, me sorprenden con esa irreverencia tan parecida a la soberbia. Sentencian que los premios de literatura están comprados, que el Nobel es una farsa y que los escritos de Saramago son un espanto. Entonces, yo me enojo y les digo que el mundo se está perdiendo conocer a un puñado de genios que, con sólo mostrar sus escritos, lo harían más bello y más justo.

Saltando de texto en texto” nos permite acceder al mundo de cualquier escritor en cualquier momento, mezclarnos a nosotros –los viejos y los novatos- en el universo que otros crearon. No respetar recorridos ni escalas inalterables; enriquecernos con la vida que ellos imaginaron o vivieron. Así es este taller que siempre renguea por alguno de sus miembros. Tiene magia: nos demuestra que es posible soñar entre cuatro paredes.
Diego

Escuchando sobre Ajmátova - toma 3


Escuchando sobre Ajmátova - toma 2




Escuchando sobre Ajmátova


lunes, 1 de diciembre de 2008

Omar Lobos - en la charla que dió en la Biblioteca

Omar Lobos
Nacido en La Pampa en 1964. Licenciado en Letras, traductor y docente de literatura rusa. Integra la cátedra de Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es docente de Lengua Española para futuros traductores públicos de inglés en la Universidad Nacional de Lanús.
Es asesor editorial en Ediciones Colihue y dirige en Ediciones del Sol la colección "Senderos de los Pueblos Originarios de América".

Anna Ajmátova
“Réquiem” y otros poemas

Traducción: Omar Lobos

Анна Ахматова. Реквием

Нет, и не под чуждым небосводом,
И не под защитой чуждых крыл,-
Я была тогда с моим народом,
Там, где мой народ, к несчастью, был. 1961


Вместо предисловия


В страшные годы ежовщины я провела семнадцать месяцев в тюремных очередях
в Ленинграде. Как-то раз кто-то "опознал" меня. Тогда стоящая за мной женщина,
которая, конечно, никогда не слыхала моего имени, очнулась от свойственного
нам всем оцепенения и спросила меня на ухо (там все говорили шепотом):
– А это вы можете описать?
И я сказала:
– Могу.
Тогда что-то вроде улыбки скользнуло по тому, что некогда было ее лицом.
1 апреля 1957

Anna Ajmátova.
Réquiem

No, ni bajo un cielo extraño,
Ni protegida por extrañas alas,
Yo estaba entonces con mi pueblo,
Allí, donde mi pueblo por desgracia estaba.[1]
1961

En lugar de prólogo

En los terribles años de la eyóvshina[2] yo pasé diecisiete meses en las colas de la cárcel, en Leningrado. Una vez alguien de algún modo me “reconoció”. Una mujer que en ese momento estaba detrás de mí, que por supuesto nunca había oído mi nombre, reaccionó de nuestro común embotamiento y me preguntó al oído (allí todos hablábamos en un susurro):
–¿Y esto usted lo puede describir?
Y yo le dije:
–Puedo.
Entonces, algo como una sonrisa se deslizó por aquello que alguna vez había sido su rostro.
1º de abril de 1957

Посвящение
Перед этим горем гнутся горы,[3]
Не течет великая река,
Но крепки тюремные затворы,
А за ними «каторжные норы»
И смертельная тоска.
Для кого-то веет ветер свежий,
Для кого-то нежится закат -
Мы не знаем, мы повсюду те же,
Слышим лишь ключей постылый скрежет
Да шаги тяжелые солдат.
Подымались как к обедне ранней,
По столице одичалой шли,
Там встречались, мертвых бездыханней,
Солнце ниже и Нева туманней,
А надежда все поет вдали.
Приговор... И сразу слезы хлынут,
Ото всех уже отделена,
Словно с болью жизнь из сердца вынут,
Словно грубо навзничь опрокинут,
Но идет... Шатается... Одна…
Где теперь невольные подруги
Двух моих осатанелых лет?
Что им чудится в сибирской вьюге,
Что мерещится им в лунном круге?
Им я шлю прощальный свой привет.
Март, 1940







Dedicatoria
Ante este dolor se doblan las montañas,
No corre el anchuroso río,
Pero son fuertes los cerrojos carcelarios,
Y tras ellos las “cuevas del presidio”
Y una angustia mortal.
Para algunos sopla el viento fresco,
Para algunos arrulla el ocaso…
Nosotros no sabemos, somos siempre los mismos,
Oímos el odioso rechinar de las llaves
Y pesados pasos de soldados.
Nos levantábamos como para misa,
Íbamos por la capital embrutecida,
Allá nos encontrábamos, inertes como un muerto,
El sol está más bajo y el Neva más brumoso,
Mas la esperanza sigue cantando a lo lejos
una sentencia… y allí las lágrimas que fluyen,
de todos ya ha quedado separada,
Como si le arrancaran del corazón la vida,
Como si la voltearan brutalmente de espaldas,
Pero camina… Tambalea... Sola…
¿Dónde están ahora involuntarias amigas
De estos dos años furibundos míos?
¿Qué ven en la tormenta de nieve siberiana,
Qué creen ver en el círculo lunar?
A ellas envío mi saludo de adiós.
Marzo, 1940


Вступление
Это было, когда улыбался[4]
Только мертвый, спокойствию рад.
И ненужным привеском качался
Возле тюрем своих Ленинград.
И когда, обезумев от муки,
Шли уже осужденных полки,
И короткую песню разлуки
Паровозные пели гудки,
Звезды смерти стояли над нами,
И безвинная корчилась Русь
Под кровавыми сапогами
И под шинами черных марусь.


Introducción
Esto fue cuando sonreía
Sólo un muerto, feliz del sosiego.
Y se mecía, apéndice inútil,
Junto a sus cárceles Leningrad.
Y cuando enloquecidos de la pena
Iban ya los grupos de los condenados,
Y una corta canción de despedida
silbaba la locomotora,
Las estrellas de la muerte estaban sobre nosotros,
Y se retorcía la inocente Rus
Bajo las botas ensangrentadas
Y las llantas de negros celulares.


1
Уводили тебя на рассвете,[5]
За тобой, как на выносе, шла,
В темной горнице плакали дети,
У божницы свеча оплыла.
На губах твоих холод иконки.
Смертный пот на челе не забыть.
Буду я, как стрелецкие женки,
Под кремлевскими башнями выть.
1935
1
Te llevaron al amanecer,
Fui tras de ti, como un cortejo fúnebre,
En el oscuro altillo lloraban los niños,
Junto a la Virgen chorreaba una vela.
En tus labios el frío del iconito.
No olvidar el sudor mortal en tu frente.
Voy a aullar bajo las torres del Kremlin
Como las esposas de los streltsí.[6]
1935
2
Тихо льется тихий Дон,[7]
Желтый месяц входит в дом.
Входит в шапке набекрень,
Видит желтый месяц тень.
Эта женщина больна,
Эта женщина одна,
Муж в могиле, сын в тюрьме,
Помолитесь обо мне.


2
Quedo fluye el calmo Don,
La amarilla luna entra en la casa.
Lleva el gorrito ladeado,
Ve la luna una sombra.
Esta mujer esta enferma,
Esta mujer está sola.
El marido en la tumba, el hijo en la cárcel,
Recen por mí.

3
Нет, это не я, это кто-то другой страдает.[8]
Я бы так не могла, а то, что случилось,
Пусть черные сукна покроют,
И пусть унесут фонари...
Ночь.

3
No, no soy yo, es algún otro que sufre.
Yo así no podría, y lo que sucedió
Que lo cubran negros paños
Y que se lleven los faroles...
Noche.

4
Показать бы тебе, насмешнице[1]
И любимице всех друзей,
Царскосельской веселой грешнице,
Что случится с жизнью твоей -
Как трехсотая, с передачею,
Под Крестами будешь стоять
И своею слезою горячею
Новогодний лед прожигать.
Там тюремный тополь качается,
И ни звука – а сколько там
Неповинных жизней кончается...

[1] Vuelve al decasílabo.
4
Si te hubieran mostrado, la burlona
Y favorita de todos tus amigos,
Alegre pecadora de Tsárskoie Seló,
Lo que ocurriría con tu vida...
Como la tricentésima, con una encomienda,
Bajo las Cruces[9] habrías de esperar
Y con tu lágrima caliente
Perforarías el hielo de Año nuevo.
Allí se mece un carcelario álamo,
Y ni un sonido... pero cuántas
Inocentes vidas allí acaban...

5
Семнадцать месяцев кричу,[10]
Зову тебя домой.
Кидалась в ноги палачу,
Ты сын и ужас мой.
Все перепуталось навек,
И мне не разобрать
Теперь, кто зверь, кто человек,
И долго ль казни ждать.
И только пыльные цветы,
И звон кадильный, и следы
Куда-то в никуда.
И прямо мне в глаза глядит
И скорой гибелью грозит
Огромная звезда.

5
Diecisiete meses grito,
Te llamo a casa.
Me he tirado a los pies del verdugo,
Tú hijo y horror mío.
Todo se ha confundido para siempre,
Y no puedo discernir
Quién es ahora una fiera, quién persona,
Y si cuánto tardará la ejecución.
Y sólo hay flores polvorientas,
El son del incensario, y huellas
Que van a ningún lado.
Y me mira directo a los ojos
Y me amenaza con una pronta ruina
una estrella gigante.

6
Легкие летят недели,[11]
Что случилось, не пойму.
Как тебе, сынок, в тюрьму
Ночи белые глядели,
Как они опять глядят
Ястребиным жарким оком,
О твоем кресте высоком
И о смерти говорят.
1939

6
Ligeras vuelan las semanas,
Qué pasó, no lo comprendo.
Cómo a ti, hijito, en la cárcel
Te vieron las noches blancas,
Cómo ellas de nuevo están mirando
Con febril ojo rapaz,
De tu alta cruz
Y de la muerte hablan.
1939

7
Приговор
И упало каменное слово[12]
На мою еще живую грудь.
Ничего, ведь я была готова,
Справлюсь с этим как-нибудь.
У меня сегодня много дела:
Надо память до конца убить,
Надо, чтоб душа окаменела,
Надо снова научиться жить.
А не то... Горячий шелест лета,
Словно праздник за моим окном.
Я давно предчувствовала этот
Светлый день и опустелый дом.
Лето, 1939

7
La sentencia
Y cayó la pétrea palabra
En mi todavía vivo pecho.
No es nada, estaba preparada,
Me arreglaré con esto de algún modo.
Hoy tengo muchas cosas que hacer:
Hay que matar la memoria hasta el final,
Hay que hacer que el alma se entumezca,
Hay que aprender nuevamente a vivir.
Y si no... el ardiente murmullo del verano,
Como una fiesta detrás de mi ventana.
Hace tiempo he presentido este
Claro día y esta casa vacía.
Verano, 1939
8
К смерти
Ты все равно придешь - зачем же не теперь?[13]
Я жду тебя - мне очень трудно.
Я потушила свет и отворила дверь
Тебе, такой простой и чудной.
Прими для этого какой угодно вид,
Ворвись отравленным снарядом
Иль с гирькой подкрадись, как опытный бандит,
Иль отрави тифозным чадом.
Иль сказочкой, придуманной тобой
И всем до тошноты знакомой,-
Чтоб я увидела верх шапки голубой
И бледного от страха управдома.
Мне все равно теперь. Клубится Енисей,
Звезда Полярная сияет.
И синий блеск возлюбленных очей
Последний ужас застилает.
19 августа 1939
Фонтанный Дом - Ленинград

8
A la muerte
De todos modos vendrás... ¿por qué no ahora?
Te espero, me resulta muy difícil.
Apagué la luz y abrí la puerta
Para ti, tan simple y sorprendente.
Adopta para esto el aspecto que quieras,
Irrumpe con un arma envenenada,
furtiva, con un hierro, como un bandido experto,
O envenéname con el vaho del tifus.
O con un cuentito que hayas inventado
Conocido hasta la náusea por todos,
Para ver la punta del sombrero celeste
Y al intendente pálido de miedo.
Ahora nada importa. Remolinea Enisei[14],
La Estrella Polar luce.
Y el brillo azul de enamorados ojos
Enfría el último horror.
19 de agosto de 1939
Casa del Fontanka - Leningrado

9
Уже безумие крылом[15]
Души накрыло половину,
И поит огненным вином
И манит в черную долину.
И поняла я, что ему
Должна я уступить победу,
Прислушиваясь к своему
Уже как бы чужому бреду.
И не позволит ничего
Оно мне унести с собою
(Как ни упрашивай его
И как ни докучай мольбою):
Ни сына страшные глаза -
Окаменелое страданье,
Ни день, когда пришла гроза,
Ни час тюремного свиданья,
Ни милую прохладу рук,
Ни лип взволнованные тени,
Ни отдаленный легкий звук -
Слова последних утешений.
4 мая 1940
Фонтанный Дом

9
Ya la demencia con un ala
Cubrió del alma la mitad,
Da de beber vino de fuego
Y nos arrastra al negro valle.
Y comprendí entonces que a ella
Debía cederle la victoria,
Haciendo caso a mi delirio
Ya cual si fuera ajeno a mí.
Y nada ella me permite
Que lleve yo conmigo
(por más que le suplique
Y la fastidie con mis ruegos):
Ni los terribles ojos de mi hijo,
Entumecido sufrimiento,
Ni el día en que vino la tormenta,
Ni la hora del encuentro carcelario,
Ni el frescor amado de sus manos,
Ni las inquietas sombras de los tilos,
Ni el ligero sonido en la distancia:
Las palabras de los últimos consuelos.
4 de mayo 1940
Casa del Fontanka

10
Распятие
Не рыдай Мене, Мати,
во гробе сущу.[16]
I
Хор ангелов великий час восславил,[17]
И небеса расплавились в огне.
Отцу сказал: "Почто Меня оставил!"
А матери: "О, не рыдай Мене..."
II
Магдалина билась и рыдала,
Ученик любимый каменел,
А туда, где молча Мать стояла,
Так никто взглянуть и не посмел.
1940-1943
10
La crucifixión
No Me llores, Madre,
En el sepulcro existo.
I
El coro de ángeles celebró la gran hora,
Se derritieron los cielos en el fuego.
“¡Por qué –Le dijo al Padre– me has abandonado!”
Y a la madre: “Oh, no Me llores...”
II
Magdalena se debatía en sollozos,
Enmudecía el discípulo dilecto,
Pero allá donde estaba la Madre callada,
Nadie siquiera se atrevió a mirar.
1940-1943
Эпилог
I
Узнала я, как опадают лица,[18]
Как из-под век выглядывает страх,
Как клинописи жесткие страницы
Страдание выводит на щеках,
Как локоны из пепельных и черных
Серебряными делаются вдруг,
Улыбка вянет на губах покорных,
И в сухоньком смешке дрожит испуг.
И я молюсь не о себе одной,
А обо всех, кто там стоял со мною,
И в лютый холод, и в июльский зной
Под красною ослепшею стеною.
II
Опять поминальный приблизился час.[19]
Я вижу, я слышу, я чувствую вас:
И ту, что едва до окна довели,
И ту, что родимой не топчет земли,
И ту, что, красивой тряхнув головой,
Сказала: "Сюда прихожу, как домой".
Хотелось бы всех поименно назвать,
Да отняли список, и негде узнать.
Для них соткала я широкий покров
Из бедных, у них же подслушанных слов.
О них вспоминаю всегда и везде,
О них не забуду и в новой беде,
И если зажмут мой измученный рот,
Которым кричит стомильонный народ,
Пусть так же они поминают меня
В канун моего поминального дня.
А если когда-нибудь в этой стране
Воздвигнуть задумают памятник мне,
Согласье на это даю торжество,
Но только с условьем - не ставить его
Ни около моря, где я родилась:
Последняя с морем разорвана связь,
Ни в царском саду у заветного пня,
Где тень безутешная ищет меня,
А здесь, где стояла я триста часов
И где для меня не открыли засов.
Затем, что и в смерти блаженной боюсь
Забыть громыхание черных марусь,
Забыть, как постылая хлопала дверь
И выла старуха, как раненый зверь.
И пусть с неподвижных и бронзовых век
Как слезы струится подтаявший снег,
И голубь тюремный пусть гулит вдали,
И тихо идут по Неве корабли.
Март, 1940

Epílogo
I
Supe yo cómo enflaquecen los rostros,
Cómo asoma el miedo de bajo los párpados,
Cómo el sufrimiento inscribe en las mejillas
Rígidas páginas cuneiformes,
Cómo los bucles cenicientos y negros
Se vuelven plateados de repente,
La sonrisa se marchita en sumisos labios,
Y en una seca risita tiembla el susto.
Y yo ruego no sólo por mí,
Sino por todos los que estaban conmigo,
En el frío atroz o el ardor de julio,
A los pies del ciego muro rojo.
II
Es de nuevo la hora de rezar por ellas.
Las veo, las oigo, las siento:
A aquella que apenas llegó a la ventana,
A la que no pisa la tierra querida,
Y a la que agitando la hermosa cabeza
Dijo: “Vengo aquí como a mi casa”.
Quisiera a todas llamar por el nombre,
Mas al no haber lista no hay dónde saber.
Tejí para ellas un amplio sudario,
Con sus pobres palabras, oídas a ellas mismas.
De ellas me acuerdo siempre y por doquier,
No he de olvidarlas ni en otra desgracia,
Y si hacen callar mi boca extenuada,
Por la que grita un pueblo de cien millones de almas,
Pues entonces que ellas me mencionen
En vísperas del día de rezar por mí.
Y si en este país alguna vez
Piensan erigirme un monumento,[20]
Doy mi acuerdo con tal solemnidad,
Con una condición, sólo: no ponerlo
Ni cerca del mar, donde he nacido:
roto está mi último lazo con el mar,
Ni en el jardín real junto al íntimo tronco
Donde me busca una sombra inconsolable,
Sino aquí donde pasé trescientas horas
Y donde para mí no abrieron los cerrojos.
Porque aun en la muerte venturosa yo temo
Olvidar el fragor de los negros celulares,
Olvidar la odiosa puerta que golpeaba
Y aullaba una vieja como una fiera herida.
Y que de los inmóviles párpados de bronce
Fluya como lágrimas la nieve derretida,
Y que arrulle allá la paloma carcelaria,
Y despacio surquen los barcos el Neva.
Marzo, 1940

Algunos poemas de Anna Ajmátova

“Todo intento por producir recuerdos coherentes equivale a una falsificación. Ninguna memoria humana está dispuesta en tal forma que lo recuerde todo en una secuencia continua. A menudo, las cartas y diarios resultan malos ayudantes.”
Anna Ajmátova

...Анна
Ахматова! – Это имя – огромный вздох...
Марина Цветаева[21]



De Anno Domini
publicado en Berlín en 1923.[22]


В те баснословные года...
Тютчев

Согражданам

И мы забыли навсегда,
Заключены в столицей дикой,
Озера, степи, города
И зори родины великой.

В кругу кровавом день и ночь
Долит жестокая истома...
Никто нам не хотел помочь
За то, что мы остались дома.

За то, что, город свой любя,
А не крылатую свободу,
Мы сохранили для себя
Его дворцы, огонь и воду.

Иная близится пора,
Уж ветер смерти сердце студит.
Но нам священый град Петра
Невольным памятником будет.
1920


En esos tiempos fabulosos...
Tiútchev[23]

A los conciudadanos

Y olvidamos para siempre,
Presos en la capital salvaje,
Lagos, estepas, las ciudades,
Y albas del suelo natal.

En círculo sangriento día y noche
Nos gana una cruel languidez...
Nadie ha querido ayudarnos
Por habernos quedado en casa.

Porque al amar nuestra ciudad
Y no la libertad alada,
Hemos guardado para sí
Sus palacios, fuego y agua.

Ya otra época se acerca,
El viento de la muerte enfría el alma.
Pero de Pedro ciudad la sagrada
será un involuntario monumento a nosotros.
1920


***

Не с теми я, кто бросил землю[24]
На растерзание врагам.
Их грубой лести я не внемлю,
Им песен я своих не дам.

Но вечно жалок мне изгнанник,
Как заключенный, как больной.
Темна твоя дорога, странник,
Полынью пахнет хлеб чужой.

А здесь, в глухом чаду пожара
Остаток юности губя,
Мы ни единного удара
Не отклонили от себя.

И знаем, что в оценке поздней
Оправдан будет каждый час.
Но в мире нет людей бесслезней,
Надменнее и проще нас.


***

No estoy con quien abandonó su tierra
Para el destrozo al enemigo.
Su grosera lisonja no la atiendo,
Mis canciones no se las daré.

Pero eternamente me apena el exiliado,
Como el recluso o el enfermo.
Es oscura tu senda, peregrino,
A ajenjo huele el pan ajeno.

Mas en el sordo tufo del incendio
Perdiendo nuestra poca juventud,
Nosotros ni un solo golpe
Hemos rehusado soportar.

Y sabemos que en el balance último
Será justificada cada hora.
Pero en el mundo no hay gente tan sin lágrimas,
Más arrogante y simple que nosotros.


Колыбельная

Далеко в лесу огромном,[25]
Возле синих рек,
Жил с детьми в избушке темной
Бедный дровосек.

Младший сын был ростом с пальчик, --
Как тебя унять,
Спи, мой тихий, спи, мой мальчик,
Я дурная мать.

Долетают редко вести
К нашему крыльцу,
Подарили белый крестик
Твоему отцу.

Было горе, будет горе,
Горю нет конца,
Да хранит святой Егорий
Твоего отца.


Canción de cuna

Lejos en el bosque inmenso,
Junto a azules ríos,
Vivía en su choza oscura con sus hijos
pobre leñador.

El menor medía como un pulgar...
Cómo a ti calmarte,
Duerme, duerme, mi apacible niño,
Yo soy mala madre.

Raramente llegan nuevas
A nuestro alerito
a tu padre han regalado
Blanca crucecita.

Hubo pena y habrá pena,
Ella no conoce fin
Y que el santo Jorge
Guarde a tu papá.


Памяти Сергея Есенина

Так просто можно жизнь покинуть эту,[26]
Бездумно и безбольно догореть,
Но не дано Российскому поэту
Такою светлой смертью умереть.
Всего верней свинец душе крылатой
Небесные откроют рубежи,
Иль хриплый ужас лапою косматой
Из сердца, как из губки, выжмет жизнь.
<25> 1925 <После 28 декабря 1925>


A la memoria de Serguéi Esenin

Tan simplemente puede dejarse esta vida,
Consumir su llama sin pensar ni sufrir,
Pero no es dado al poeta de Rusia
de una tan clara muerte morirse.
Lo más probable es que un plomo al alma alada[27]
Le abra los confines celestiales,
O el ronco horror con su garra peluda
Le exprima, como esponja, del corazón la vida.
<25> 1925 [28]


Воронеж

О. М<андельштаму>

И город весь стоит оледенелый.
Как под стеклом деревья, стены, снег.
По хрусталям я прохожу несмело.
Узорных санок так неверен бег.
А над Петром воронежским – вороны,
Да тополя, и свод светло-зеленый,
Размытый, мутный, в солнечной пыли,
И Куликовской битвой веют склоны
Могучей, победительной земли.
И тополя, как сдвинутые чаши,
Над нами сразу зазвенят сильней,
Как будто пьют за ликованье наше
На брачном пире тысячи гостей.

А в комнате опального поэта
Дежурят страх и Муза в свой черед.
И ночь идет,
Которая не ведает рассвета.
4 марта 1936


Voróniež

A O. M

Y toda la ciudad está hecha hielo.
árboles, paredes, nieve como bajo un vidrio
Por los cristales voy pasando con miedo.
Así van de inseguros los trineos rameados.
Y sobre el Pedro de Voroniež las cornejas[29],
los álamos, y la verde-clara cúpula,
Erosionada, turbia, en el ardor solar,
Y a célebre batalla alientan las laderas
De esa tierra potente, victoriosa.
Y los álamos, como alzados cálices,
Resonarán con fuerza sobre nuestras cabezas,
Cual si bebieran por nuestro regocijo
En un banquete nupcial miles de huéspedes.

Pero en la habitación del poeta en desgracia
Montan guardia por turnos el miedo y la Musa.
Y va una noche
Que no conoce amanecer.
4 de marzo de 1936


Мужество

Мы знаем, чтó ныне лежит на весах[30]
И чтó совершается ныне.
Час мужества пробил на наших часах.
И мужество нас не покинет.
Не страшно под пулями мертвыми лечь,
Не горько остаться без крова, –
И мы сохраним тебя, русская речь,
Великое русское слово.
Свободным и чистым тебя пронесем,
И внукам дадим, и от плена спасем
Навеки!
23 февраля 1942
Ташкент


Coraje

Sabemos lo que hoy yace en la balanza
Y qué es lo que se está cumpliendo hoy.
La hora del coraje sonó en nuestro reloj.
Y el coraje ya no ha de abandonarnos.
No es terrible yacer bajo las balas muertas,
No es amargo quedarse sin refugio,
Y hemos de conservarte, habla rusa,
Grandioso verbo ruso.
Libre y puro hemos de llevarte,
para darte a los nietos, salvo del cautiverio
¡Por los siglos!
23 de febrero de 1942
Tashkent


***


De profundis! – Мое поколенье[31]
Мало меду вкусило. И вот
Только ветер гудит в отдаленьи,
Только память о мертвых поет.
Наше было не кончено дело.
Наши были часы сочтены,
До желанного водораздела,
До вершины великой весны,
До неистового цветенья
Оставалась лишь раз вздохнуть...
.................................
Две войны, мое поколенье,
Освещали твой страшный путь.
23 марта 194
Ташкент


***


De profundis![32] Mi generación
Poca miel probó. Y he aquí
Solo al viento que zumba a lo lejos,
Solo la memoria canta sobre los muertos.
El nuestro fue un asunto inconcluso.
Las nuestras fueron horas contadas,
Hasta la ansiada divisoria de aguas,
Hasta la cima de la gran primavera,
Hasta el frenético florecimiento
Restaba solo una vez suspirar...
.....................................
Dos guerras, mi generación,
Iluminaron tu terrible camino.
23 марта 1944
Ташкентt


Памяти Александра Блока

Он прав – опять фонарь, аптека,[33]
Нева, безмолвие, гранит...
Как памятник началу века,
Там этот человек стоит –
Когла он Пушкинскому Дому,
Прощаясь, помахал рукой
И принял смертную истому
Как незаслуженный покой.
7 июня 1946


A la memoria de Alexandr Blok

Él tiene razón: de nuevo el farol, la farmacia,
El Neva, el silencio, el granito...[34]
Como un monumento al comienzo del siglo
Está este hombre allí plantado:
Cuando a la Casa de Pushkin
En despedida, le agitó la mano
Y aceptó la mortal languidez
Como un reposo inmerecido.[35]
7 de junio de 1946


Нас четверо
Комаровские наброски

Ужели и гитане гибкой
Все муки Данта суждены.
О. М<андельштам>

Таким я вижу облик Ваш
И взгляд.
Б. П<астернак>

О, Муза Плача...
М. Ц<ветаева>

...И отступилась я здесь от всего,[36]
От земного всякого блага.
Духом-хранителем места сего
Стала лесная коряга.

Все мы немного у жизни в гостях,
Жить – это только привычка.
Чудится мне на воздушных путях
Двух голосов перекличка.

Двух? А еще у восточной стены,
В зарослях крепкой малины,
Темная, свежая ветвь бузины...
Это – письмо от Марины.
19-20 ноября 1961
Ленинград. Больница в Гавани


Nosotros cuatro
Esbozos de Komarovo

Es que aun a la maleable gitana
Le están destinadas todas las penas de Dante.
O. M

Así es como yo veo Su imagen
Y mirada.
B. P

Oh, Musa del Llanto...
M. Ts[37]

...Y me aparté yo aquí de todo,
De todo bien terreno.
Espíritu guardián de este lugar
Se ha vuelto un nudoso tronco.

En la vida estamos un tanto de visita,
Vivir es sólo una costumbre.
Me parece oír en los caminos del aire
De dos voces el grito.

¿Dos? Pero junto a la pared del este
En los matorrales del fuerte frambueso,
Hay una oscura, fresca rama de saúco...
Es una carta de Marina.
19-20 de noviembre de 1961
Leningrado. Hospital en Gaván’


Евгений Евтушенко
Памяти Ахматовой
I
Ахматова двувременной была.
О ней и плакать как-то не пристало.
Не верилось, когда она жила,
не верилось, когда ее не стало.
Она ушла, как будто бы напев
уходит в глубь темнеющего сада.
Она ушла, как будто бы навек
вернулась в Петербург из Ленинграда.
Она связала эти времена
в туманно-теневое средоточье,
и если Пушкин — солнце, то она
в поэзии пребудет белой ночью.
Над смертью и бессмертьем, вне всего,
она лежала, как бы между прочим,
не в настоящем, а поверх него,
лежала между будущим и прошлым.
И прошлое у гроба тихо шло
не вереницей дам богоугодных.
Седые челки гордо и светло
мерцали из-под шляпок старомодных.
Да, изменило время их черты,
красавиц той, когдатошней России,
но их глаза — лампады доброты —
ни крутоверть, ни мгла не загасили.
Шло будущее, слабое в плечах.
Шли мальчики. Они себя сжигали
пожаром гимназическим в очах
и в кулаках тетрадочки сжимали.
И девочки в портфельчиках своих
несли, наверно, дневники и списки.
Все те же –из блаженных и святых–
наивные российские курсистки.
И ты, распад всемирный, не убий
ту связь времен,— она еще поможет.
Ведь просто быть не может двух России,
как быть и двух Ахматовых не может.
II
Ну, а в другом гробу, невдалеке,
как будто рядом с библией частушка,
лежала в белом простеньком платке
ахматовского возраста старушка.
Лежала, как готовилась к венцу,
устав стирать, мести, скрести и штопать,
крестьянка по рукам и по лицу,
а в общем, домработница, должно быть.
Быть мертвой — это райское житье.
За ней так добро люди приглядели,
и словно перед праздником дите,
и вымыли и чисто приодели.
Цветами ее, правда, не почли,
но был зато по мерке гроб подогнан,
и дали туфли, новые почти,
с квиточками ремонта на подошвах.
Была она прощающе ясна
и на груди благоговейно сжала
сухие руки, будто бы она
невидимую свечку в них держала.
Они умели в жизни все уметь
(писали, правда, только закорюки),
тяжелые и темные, как медь,
ни разу не целованные руки,
И думал я: а может быть, а вдруг,
но все же существуют две России:
Россия духа и Россия рук --
две разные страны, совсем чужие?!
Никто о той старушке не скорбел.
Никто ее в бессмертные не прочил.
И был над нею отстраненно бел
Ахматовой патрицианский профиль.
Ахматова превыше всех осанн
покоилась презрительно и сухо,
осознавая свой духовный сан
над самозванством и плебейством духа.
Аристократка? Вся оттуда, где
под рысаками билась мостовая!
Но руки на цветах, как на воде,
покачивались, что-то выдавая.
Они творили, как могли, добро,
но силы временами было мало,
и, легкое для Пушкина, перо
с усмешкой пальцы женские ломало.
Забыли пальцы холодок Аи,
и поцелуи в Ницце, Петербурге,
и, на груди сведенные, они
крестьянскою усталостью набухли.
Царица без короны и жезла,
среди даров почтительности тусклых,
была она прощающе ясна,
как та старушка в тех дареных туфлях.
Ну, а старушка в том, другом гробу
лежала, не увидевшая Ниццы,
с ахматовским величием на лбу,
и между ними не было границы.

Evgueni Evtushenko
A la memoria de Ajmátova (1966)
I
Ajmátova fue bitemporal
aun llorar por ella de algún modo no cupo.
Costaba creer cuando vivía,
costó creer cuando faltó.
Ella se fue, como una melodía
se va a lo hondo del jardín ya en sombras.
Ella se fue como vuelta por siempre
a Petersburgo desde Leningrado.
Ella enlazaba estas dos épocas
en un brumosamente umbrío punto medio,
si Pushkin es el sol, entonces ella
en la poesía será una noche blanca.
Sobre la muerte y la inmortalidad,
ella yacía, como entre otras cosas,
no en el presente, sino en su superficie,
yacía entre el futuro y el pasado.
Y el pasado iba quedo junto al féretro
no como damas de caridad en fila.
Flequillos canos orgullosos y claros,
bajo sombreros ya pasados de moda.
Sí, había cambiado el tiempo sus facciones,
de esas bellezas de la Rusia de otrora,
pero sus ojos –lámparas de bondad–
No los borraron ni la bruma ni el fárrago.
Iba el futuro, débil de hombros.
Iban muchachos. Abrasándose
con un incendio colegial en los ojos
y en los puños oprimían cuadernitos.
Y las niñas en sus portafolitos
seguro que llevaron sus diarios y sus listas.
Aquellas mismas –beatíficas y santas–
ingenuas estudiantitas rusas.
Y tú, disolución universal, no mates
ese lazo entre tiempos, que aún ayudará.
Pues simplemente no puede haber dos Rusias,
como haber dos Ajmátovas no puede.
II
Bien, pero en otro féretro, no lejos,
como junto a la Biblia una coplita,
yacía con un pañuelo blanco sencillito
una viejita de la edad de Ajmátova.
Yacía, como se preparaba al casamiento,
cansada de lavar, barrer, rascar y remendar,
por las manos y el rostro, campesina,
y en general, es probable que doméstica.
Estar muerta es vivir en el edén.
Tan buenamente se esmeró la gente,
que como a un crío para una fiesta
la lavaron y vistieron pulcramente.
Con flores, es cierto, no la honraron,
pero en cambio achicaron el féretro a medida,
y le dieron zapatos, casi nuevos,
con los comprobantitos del arreglo en las suelas.
Estaba perdonadoramente clara
y sobre el pecho apretaba reverente
las secas manos, como si entre ellas
una invisible velita sostuviera.
Ellas supieron en vida saber todo
(escribían, es cierto, sólo ganchos),
las pesadas y oscuras como el bronce,
las ni una sola vez besadas manos,
Y yo pensaba: si quizá, y de repente,
no existe una Rusia sino dos:
la del espíritu y la de las manos –
¡¿dos países distintos, por completo extraños?!
Por esa vieja no se afligió nadie.
Nadie la nominó como inmortal.
Y había sobre ella extrañadamente blanco
el perfil patricio de la Ajmátova.
Ajmátova por sobre los hosannas
reposaba desdeñosa y secamente,
reconociendo su dignidad de espíritu
por sobre la impostura y plebeyez de alma.
¿Aristócrata? ¡Toda ella era de donde
vibraba el pavimento bajo los trotadores!
Pero sobre las flores, como sobre agua,
us manos se mecían revelando algo.
Ellas hacían, como podían, el bien,
pero por tiempos tenían poca fuerza,
y la pluma, liviana para Pushkin,
maliciosa rompía los femeninos dedos.
Olvidaron los dedos el friíto de Ay,
y los besos en Niza, Petersburgo,
y llevados al pecho esos mismos dedos
se habían hinchado con cansancio campesino.
Una zarina sin corona ni cetro,
entre los dones opacos de respeto,
estaba perdonadoramente clara
como aquella viejita con zapatos regalados.
Y la viejita en aquel otro féretro
yacía, sin haber visto Niza,
con la grandeza de Ajmátova en la frente,
y entre las dos no había frontera.



Notas

[1] Último cuarteto de un poema posterior de Ajmátova. Los dos primeros cuartetos dicen:
Así que no en vano hemos sufrido juntos
aun sin la esperanza de una vez suspirar
juramentamos, hicimos nuestro voto
y tranquilos seguimos el camino.

No es por eso que he quedado limpia (pura)
Como una vela ante el Señor,
Junto con ellos yo rodé a los pies
De la sangrienta muñeca del verdugo...
[2] Período de las persecuciones y encarcelamientos masivos cumplidos por el comisario del pueblo Nikolái Eyov en 1937-1938. Si bien Eyov actuaba por órdenes de Stalin y su entorno inmediato, su nombre quedó fijado a ese período de persecuciones y purgas. Recordemos que Babel lo frecuentaba, a él y a su mujer, cuando aquel había caído en desgracia, y esa relación fue una de las acusaciones que pesaron en la condena de Babel.
[3] Quintetos en versos decasílabos (es el metro que domina el poema), con rima ABAAB.
[4] Cuartetos en decasílabos, con rima ABAB.
[5] Cuartetos en decasílabos, con rima ABAB.
[6] Los streltsí, regimiento de tiradores, tomaron parte en una conjura contra Pedro el Grande y fueron condenados a muerte (fines del siglo XVII).
[7] Esto es claramente una chastushka (copla popular), en octosílabos y rimando por pares.
[8] Versos libres, que contrastan, interrumpen, el bloque anterior, como si reaccionara de un embotamiento.
[9] Ver: creo que antiguamente la cárcel era el monasterio de las Cruces.
[10] Dos cuartetos y un sexteto, alterna versos de nueve y siete sílabas, con rima ABAB, y en el sexteto AABCCB.
[11] Otra canción, en octosílabos, con rima ABBACDDC.
[12] Decasílabos.
[13] Alterna versos de trece y nueve sílabas, con rima ABAB.
[14] Gran río de Siberia.
[15] Versos eneasílabos.
[16] VER LIBRO DE GORKI, es del Молитвослов.
[17] Versos endecasílabos.
[18] Versos endecasílabos, con rima ABAB.
[19] Versos dodecasílabos.
[20] De aquí hasta el final, estos versos están escritos a la entrada del ex monasterio, cárcel y hoy museo donde estuvo preso Liova Gumiliov, al borde del Neva.
[21] ...Anna / Ajmátova! Este nombre es un inmenso suspiro... (Marina Tsvetáieva). En ruso, nuestra exclamación Ah se escribe Aj, de allí el juego con el apellido a comienzos del verso.
[22] Tomado de uno de los poemas incluidos, “Anno Domini MCMXXI”, el título alude al año 1921, año de grandes pérdidas para Ajmátova: la muerte de Blok, el fusilamiento de Gumiliov y el suicidio de su hermano Andréi.
[23] Epígrafe de todo el libro.
[24] Versos eneasílabos, con rima ABAB.
[25] Alterna por pares versos octosílabos con hexasílabos, con rima ABAB.
[26] Endecasílabos, rima ABABCDCD.
[27] Tal fue la muerte de un Pushkin, un Lérmontov, Gumiliov.
[28] Esenin se ahorca el 27 de diciembre de 1925 en el Hotel Angleterre de Leningrado, a los 30 años.
[29] Ironía: Voroniež mismo viene de la palabra vorona: corneja.
[30] Alterna versos de 13 sílabos con eneasílabos, rima ABABCDCD.
[31] Decasílabos, con rima asonante en versos impares y consonante en los pares.
[32] Invocación: desde lo profundo, en latín.
[33] Versos eneasílabos, con rima ABABCDCD.
[34] Referencia a un poema de Blok:
“La noche, la calle, el farol, la farmacia,
mundo insensato y opaco.
Vive aunque sea un cuarto de siglo más
Y todo será así. Salida no hay.

Si mueres, comenzarás otra vez del principio
Y como antaño se repetirá:
La noche, la onda helada del canal,
La farmacia, la calle, el farol.”
[35] “A la casa de Pushkin” es uno de los últimos poemas de Blok. Dicen sus versos finales: “Pushkin, hemos cantado la libertad latente / siguiendo tu ejemplo... / danos una mano en la tormenta / ayúdanos en la lucha muda”...
[36] Alterna endecasílabos con octosílabos, con rima ABAB.
[37] Las tres son citas de poemas dedicados a Ajmátova.

Eduardo Mileo, Leonor Silvestri y Gabriela Franco - Poetas


Leonor Silvestri - poeta invitada a leer en la Biblioteca

Poemas de Leonor Silvestri

Kronstadt, o acerca del centralismo democrático en el deslizamiento de la masa en los espacios públicos


La gente camina
por los pasillos de los subtes
por veredas y valles
por andenes y terminales
como perdida
la gente anda
por pasillos, corredores y
plazas, perdida

Yo no les pido que se muevan y circulen
como si los guiara
el Mesías redivivo, o como si
en el horizonte naranja
se divisara
una gran estrella roja, la vanguardia
como si el gran León
Troski estuviera otra vez
vivo, al frente
de la revolución
que aplastará el derecho
inalienable de 30.000 marineros
anarco rusos, finlandeses
sin contemplaciones
sin miramientos
¿todo el poder a los soviets
o
todos los soviets al poder?

caminan, si, perdidos

solo les pido que circulen
respetando derecha
e izquierda
por escaleras y espacios
públicos.


Kronstadt, no te olvido no

El joven anarquista dogmático y febril no lo entenderá
El tonto y mesiánico troskista no lo entenderá
El limitado militante limitante no lo entenderá
El anacrónico enamorado de santos, mártires y pseudo glorias
del pasado no lo entenderá.
Que se sepa, que se sepa:
El marinero de Kronstadt era puto,
amaba a otro marinero, puto, como él
le gustaba otro varón, con olor
a arenque marinado,
le gustaba, insisto, calentarse cucharita,
pija contra culo, barba contra barba
piel contra piel
puto puto puto
para mi no es un dato menor
sino mejor
contra toda evidencia
como señoras de barrio avergonzadas
de la pasión que otra pasión excita y alimenta
no querrán ver no, no querrán


Relato de anamaria

de anamaría aprendí…
le gustaba que el novio la deje en la esquina y luego irse conmigo.

La última vez que la vi, ya se había casado.
Me citó en su casa,
para que la conociera.
Cuando llegué estaba mirando el video de su fiesta de casamiento.

De anamaría aprendí
lo que no hace falta decir.
intrincados recovecos que la mente necesita para hacer eso.


Skate or Die

Una de mis piernas sale
haciendo un truco.

Rota y abierta en capas
me encuentro
feliz de
picar contra el suelo.

Hacer ruido
infernal.
Salir volando por un borde,
comerse un canto.

Fue un tiempo
de gloria.
El verano es eterno.
Sabélo.
Lo podíamos todo.
Éramos jóvenes, y éramos perfectos.
Éramos
tan sólo eso.

Una plaza o cualquier punto.
Una ciudad.

Escaleras que suben al cielo,

nuestros
carritos
corren
para
abajo.



El diagnóstico de la enfermedad de Emilia

Cosas insalvables surcan el tiempo
Objetos amnésicos olvidados de si
Arrebatados a mi mano que se escurre.

Lo leído, una vez leído se borra
sin dejar rastros.
Los recuerdos no nos pertenecen.
Dispersá la memoria.

Cosas invaluables como manchas de helado.
Pedazos de un mundo feliz
que no se pueden juntar.

Desmenuzar con la lengua
pastillas burbujeantes que se pegan al paladar.
Fijar el movimiento en unas instantáneas,
Digitalizar los restos.


Emilia hace un estudio cualitativo de marketing

1- desmitificación = construcción
2- el varón y la mujer: destruir el mito.
3- lo femenino reconstruye lo masculino
4- doble gesto de su interlocutor.
5- Cortar la histeria y su doble.
6- Los tres son: chanchitos. -Me la dejaste picando, no pude evitarlo-
7- las sensibles.
8- las alteradas.
9- las feas

queda negado con la ironización, lo que se ve y lo que no, voz en off, anulando la última proposición,"las toallas ultrafinas no absorben". ¿realmente interesa? invertidos es la verdad. ¿dónde está? ¿y qué es la verdad? la frescura de la protagonista la frescura de la toallita, todo tan fresco como una bandejita de ensalada de alfalfa del supermercado.


10- relación del manual de autoayuda:
11- te ves vos te ven los demás
12- te sentís vos te sienten los demás.
13- la comodidad ante cámara
14- ultra fina ella no, ni mentalmente ni fisicamente.
15- Ella es el parangón de una categoría, de chica.
16- son locaciones, no hay utilería, ni ruido ambiente.


Emilia lee a Ballard


El cielo estaba desierto y desprotegido como una casa sin tejado
Emilia tiene los ojos puestos en sus relucientes zapatos
por si le desaparecían los pies
El pecho formado por un reluciente collar de saliva

La vida, su vida, se había convertido,
Espectral imitación de la realidad.
El sentido común, la tolerancia y la comprensión
lo había corrompido todo.
El deterioro psíquico
convertido en virtud, beatitud.


Cuando tenga una casa , haré un inodoro como éste, subido a un escaloncito chiquito, como este.
Cuando la enfermedad venga a buscarme y tras de si, la muerte
Podré recordar que sentía cuando me sentaba aquí.


Eduardo Mileo - poeta invitado a leer en la Biblioteca


De Mujeres
(2ª edición, Ediciones en Danza, 2005)

Ella es audaz hasta decir basta.
Desde el enorme ventanal de su piso
en un edificio de gran categoría
observa la desmesura de la ciudad
como colgada del aire.
A veces se desviste y comprime
sus gloriosas tetas contra el vidrio
y es una escultura viva
un documento
una crítica del vacío.
Su lugar frente a la ventana la coloca
en el sitio de la meditación.
Sólo la calma la despierta
la encuentra
desnuda frente al mundo.


De Poemas sin libro
(Ediciones en Danza, 2002)

La raya muerta
A Raúl Mileo

En su ademán inmóvil suspendida,
aparición en el alud de espuma,
esperando ya no,
desesperada,
la raya muerta.

Encadenada a su espejo de arena
como los astros a su elipse, quieta,
cielo de bocas entreabiertas,
la raya muerta.

Muerta sin fin, sin alas, ciega.
Pájaro de tierra.
El mar la cubre y la descubre. Juega
con esa niña sin muñecas.


Para la luz del sol.
Para una catedral de luz desierta.
Para la vida sin la vida. Huella.
Vuelo de hondura de la raya muerta.
Raya no de diálogo.
De fin.
Página suelta.
Rumor de mar.
Amores en América
desaparecen de su puerta.
Brilla el frío solar y apaga el cielo.
Abre los ojos la raya muerta.

No raya de pasión.
No de quimera.
Ni de alegría ni de esperma.
Virtud del agua que en el agua queda.

A su salud postrera,
el ojo del crepúsculo se incendia.

Raya sin alas.
Pájaro de guerra.
Murió de un pescador que vive en pena.
En el fondo del mar
la vida late.
Pero es del aire lo que vuela.



De Poemas del sin trabajo
(Ediciones en Danza, 2007)


Sueño con electricista

La luz desnuda la noche.
Es un grito del cielo.
Un desahogo del mundo.
Un rayo hiende la tierra
quema las ilusiones
desalienta el olvido.
Él abre su silencio a las ventanas.
Pela los cables
con minuciosa serenidad.
La cinta se adhiere
a los mínimos alambres.
Lo aísla.

La gente lo llama
para salir de su abismo.
Su figura crece en las tinieblas.
Pero una cosa es dar luz
y otra, estar iluminado.
Él cree que es un buen conductor
y una sonrisa
le alumbra el rostro.


En la ruta

El sin trabajo huele a quemado.
Su aspecto de sí mismo
lo descubre ante el mundo.
Como el amor se come con champán,
el sin trabajo no piensa enamorarse.
Pero vivaces
sus ojos se despiertan
cuando huele en el aire.
El sin trabajo cree en el humo
de las gomas encendidas.